7 Activos peligrosos en los alimentos procesados,dentro de la amplia gama de aditivos alimentarios que encontramos en nuestra alimentación diaria, os vamos a relacionar 7 sustancias necesarias para crear los comestibles que utilizamos en nuestra alimentación actual, pero que su consumo diario pueden llegar ser muy dañino para la salud integral.

Estas las encontramos en los Edulcorantes;

  • Las Grasas trans sintéticas;
  • Los Saborizantes artificiales;
  • El Glutamato mono sódico;
  • Los Colorantes artificiales;
  • El Jarabe de Maíz de alta fructosa y los Conservadores.

1. Endulzantes Artificiales

Los experimentos han encontrado que el sabor dulce, independientemente del contenido calórico, aumenta su apetito y se ha demostrado que consumir endulzantes artificiales causa un aumento de peso aún mayor que el causado por consumir azúcar. Se ha encontrado que el aspartame tiene el efecto más dañino, pero el mismo caso es el de
otros endulzantes artificiales, tales como el acesulfame de potasio, la sucralosa y la sacarina.
Sin embargo, el aumento de peso es tan sólo el principio de por qué debería evitar el consumo de endulzantes artificiales. El aspartame, por ejemplo, es una neurotoxina de sabor dulce. Como resultado de su estructura artificial, nuestro cuerpo procesa los aminoácidos encontrados en el aspartame de manera completamente diferente a los aminoácidos encontrados en un pedazo de carne o de pescado.

Los aminoácidos en el aspartame literalmente atacan las células, incluso cruzan la barrera hematoencefálica para atacar a las células cerebrales, creando una sobre estimulación tóxica llamada excitotoxicidad, similar a la del MSG (glutamato
monosódico).
Además, la enfermedad intestinal inflamatoria podría ser causada o empeorada por el consumo regular del popular endulzante artificial Splenda (sucralosa), ya que inactiva las enzimas digestivas y altera la función de la microbiota como barrera intestinal.
Investigaciones previas también encontraron que la sucralosa puede destruir más del 50 por ciento de la microbiota intestinal benéfica. Aunque ciertamente el azúcar regular tampoco es una buena opción, no nos cabe la menor duda de que los endulzantes artificiales pueden ser aún peores para su salud que el azúcar e incluso que la fructosa.

 

2. Grasas Trans sintéticas

Son comunes en los alimentos que contienen aceite vegetal parcialmente hidrogenado, algunos ejemplos son las galletas, papas fritas, la mayoría de los productos horneados del supermercado y cualquier otro alimento frito, sólo por mencionar algunos. Las grasas trans sintéticas son conocidas por promover la inflamación, que es el sello distintivo de la mayoría de las enfermedades agudas y/o crónicas.
Por ejemplo, en un estudio realizado en el 2010, las mujeres postmenopáusicas que consumieron grasas trans sintéticas casi todos los días, tuvieron una incidencia del 30 por ciento mayor de derrame cerebral isquémico. Las grasas trans sintéticas también han sido relacionadas con:

  • Cáncer: interfieren con las enzimas en su cuerpo que son utilizadas para combatir el cáncer.
  • Diabetes: interfieren con los receptores de insulina en las membranas celulares.
  • Función inmunológica baja: Reduce la respuesta inmunológica.
  • Problemas reproductivos: Interfieren con las enzimas necesarias para producir hormonas sexuales.
  • Enfermedades cardíacas

El consumo de grasas trans debería ser lo más bajo posible, no se ha establecido un “límite máximo seguro” porque simplemente no lo hay.

3. Saborizantes Artificiales

Lo que es particularmente alarmante cuando se ve una palabra como “saborizante artificial” en la etiqueta de ingredientes es que no existe forma de saber lo que realmente significa. Podría significar que contiene un aditivo artificial o que contiene una mezcla de cientos de aditivos. Por ejemplo, el saborizante artificial de fresa puede contener cerca de 50 ingredientes químicos.
O tomemos el saborizante artificial llamado diacetil, que por lo general es utilizado como saborizante de mantequilla en las palomitas de microondas. Las investigaciones demuestran que el diacetil tiene propiedades que son altamente dañinas para la salud cerebral y que podría causar el desarrollo del Alzeheimer.

 

4. Glutamato Monosódico (MSG)

Este potenciador del sabor muchas veces es relacionado con la comida china, pero en realidad se encuentra en un sinnúmero de productos procesados que van desde comidas congeladas, aderezos para ensalada hasta chips y carnes. El MSG es una excitotoxina, lo que significa que excita en exceso sus células hasta el punto de dañarlas o matarlas,
causando una disfunción cerebral y daño en diversos grados, y potencialmente desencadenar o empeorar problemas de aprendizaje, Alzheimer, Parkinson, Lou Gehrig, entre otras enfermedades.
Parte del problema se debe a que el ácido glutámico (el MSG es aproximadamente 78 por ciento libre de ácido glutámico) es el mismo neurotransmisor que su cerebro, sistema nervioso, ojos, páncreas y otros órganos, utiliza para iniciar ciertos procesos en nuestro cuerpo.

5. Colorantes Artificiales

A partir de Julio del 2010, la mayoría de los alimentos en la Unión Europea que contenían colorantes artificiales fueron etiquetados con un mensaje advirtiendo que “podría tener efectos adversos en la actividad y atención en niños.” El gobierno británico también pidió a los fabricantes de alimentos que eliminaran la mayoría de los colorantes artificiales en el 2009 debido a problemas de salud.
Nueve de los colorantes alimentarios que actualmente están aprobados para su uso en los Estados Unidos están relacionados con problemas de salud que van desde el cáncer e hiperactividad hasta reacciones alérgicas- y estos resultados fueron de estudios realizados por la misma industria química.
Por ejemplo, el colorante rojo #40, que es el colorante más utilizado, podría acelerar la aparición de tumores en el sistema inmunológico de ratones, mientras que también puede desencadenar la hiperactividad en los niños.
El azul #2 utilizado en dulces, bebidas, alimento para mascotas y más, estuvo relacionado con tumores cerebrales. Y el amarillo #5 utilizado en productos horneados, dulces, cereal y más, podría no sólo estar contaminado con muchas sustancias causantes de cáncer, sino que también está relacionado con la hiperactividad, hipersensibilidad y otros efectos en el comportamiento de los niños.

6. Jarabe de Maíz de Alta Fructosa (JMAF)

A menudo se afirma que el JMAF no es peor que el azúcar, pero este no es el caso.
Porque el jarabe de maíz de alta fructosa contiene monosacáridos de fructosa y glucosa, no puede ser considerado biológicamente equivalente a la sacarosa (azúcar), que tiene un enlace glucósido que une la fructosa con la glucosa y que ralentiza su descomposición en el cuerpo.
La fructosa se metaboliza principalmente en el hígado, porque nuestro hígado es el único órgano que tiene el transporte para ello. Dado a que la fructosa es transportada al hígado y si usted lleva el tipo de alimentación estilo occidental que contiene mucha fructosa, esta termina por agotamiento dañando su hígado de la misma forma en la que lo daña el alcohol y otras toxinas. Y al igual que el alcohol, la fructosa se metaboliza directamente en grasa y se almacena en las células de grasa, lo que causa un malfuncionamiento mitocondrial, obesidad y enfermedades relacionadas con la
obesidad.
Mientras más fructosa o JMAF contenga un alimento y mayor sea el total de fructosa que consume, peor será para su salud. Como recomendación estándar, le aconsejamos mantener su consumo TOTAL de fructosa por debajo de los 25 gramos al día. En el caso de la mayoría de las personas también sería bueno limitar el consumo de fructosa de las frutas a 15 gramos o menos, ya que prácticamente tiene garantizado consumir más fructosa de fuentes “ocultas” si usted toma otras bebidas además de agua y consume alimentos (zumos,…) procesados.
Quince gramos de fructosa no es mucho, representa dos plátanos, un tercio de taza de pasas o dos dátiles. Recuerde, el promedio de azúcar que contiene una lata de soda o cola de 33 cl. es de 40 gramos, al menos la mitad de esta cantidad es fructosa, así que una sola lata de refresco industrial excedería la recomendación de consumo diario.

7. Conservadores

Los conservadores alargan la vida útil de los alimentos, aumentando las ganancias de los fabricantes- a expensas de usted, dado que la mayoría de los conservadores están relacionados con problemas de salud como el cáncer, reacciones alérgicas y más. El hidroxianisol butilado (BHA) y el hidroxitolueno butilado (BHT) son conservadores que afectan el sistema neurológico en su cerebro, alteran el comportamiento y tienen el potencial de causar cáncer. El terbutilhidroquiniona (TBHQ) es un conservador químico tan mortal que consumir tan sólo cinco gramos puede matarnos.
Se ha descubierto que el conservador llamado benzoato de sodio- encontrado en muchas sodas, jugos de frutas, aderezos para ensalada- hace que los niños se vuelvan más distraídos e hiperactivos. El nitrato de sodio, un conservador utilizado comúnmente en hot-dogs, embutidos y tocino, ha sido relacionado con tasas más altas de cáncer colon
rectal, estomacal y pancrático. Y la lista sigue y sigue…
Cuando los alimentos se procesan, no sólo pierden sus valiosos nutrientes y fibras, sino que también su textura y sabor natural. Después del procesamiento, lo que queda es un “pseudo alimento” sin sabor compuesto de pura masa que la mayoría de las personas no comerían. Así que en este punto los fabricantes de alimentos vuelven a añadir nutrientes, sabor, color y textura a los alimentos procesados para darles un mejor sabor y esta es la razón por la que están llenos de aditivos. Si usted vive en Europa, podría tener más opciones que los estadounidenses, ya que usted puede encontrar algunos alimentos procesados que no contienen ningún aditivo sintético.
Aun así, remplazar una alimentación a base de alimentos procesados por una que se centre en el consumo de alimentos frescos y vivos es una necesidad si valora su salud.

Recuerde, las personas han evolucionado consumiendo únicamente vegetales, carne, huevos, frutas y otros alimentos enteros durante siglos y siglos, mientras que los alimentos procesados se inventaron recientemente.
Si quiere comer (y estar) sano, le sugerimos seguir el modelo de la década de 1950 (y antes) y pasar tiempo de calidad en la cocina preparando comidas de alta calidad con alimentos frescos y vivos (trofología) para usted y su familia. Si usted compra alimentos procesados y baratos, entonces está intercambiando la comodidad por problemas de salud a largo plazo con grandes desembolsos médicos.

Rafael Labhat
Graduado en Naturopatía y Trofólogo.
Experto en: 
o Naturopatía Funcional con Sales de Schüssler. 
o Homeopatía y Reflexología. 
o Microbiología Láctica Intestinal.
Autor del libro “Como mejorar la salud de tus huesos”, Ediciones Natural, Madrid 2010

¿Quieres recibir las novedades de Trofodiet?

Suscribete a la newsletter y ponte al dia de todas nuestras novedades

Consentimiento

Aún no hemos terminado, para finalizar la suscripción es necesario que vaya a su buzón de correo y confirme la suscripción.

X