Gracias a los grandes proyectos de investigación sobre la microbiota intestinal de la década pasada en Estados Unidos, Europa y Asia, durante los últimos diez años se han experimentado grandes avances en el conocimiento sobre esta temática. Según el Dr. Joël Doré, Director de investigación en el Instituto Nacional para la Investigación Agronómica de Francia (INRA), “las herramientas que podemos utilizar para evaluar el microbioma y, así, intentar comprender la simbiosis hombre-microbio han ganado en resolución y sensibilidad”. Para el Prof. James Versalovic, Patólogo en Jefe del Texas Children’s Hospital y Profesor de Patología en el Baylor College of Medicine (Estados Unidos), “el US Human Microbiome Project (Proyecto de Microbiología Humana de Estados Unidos) ha proporcionado un nuevo enfoque sobre el cuerpo sano de un ser humano, a través del estudio de sus microorganismos asociados. Cada parte del cuerpo, incluyendo el intestino, posee una comunidad microbiana distinta”.

Cada vez más datos apoyan la idea de que el cuerpo humano no está completo sin sus microbios, especialmente aquellos que viven en el tracto intestinal. Dadas las funciones únicas de la microbiota intestinal, algunos lo han descrito como un supra órgano que merece la misma atención que cualquier otra parte del cuerpo. “La microbiota intestinal es esencial para cualquier mamífero, incluidos los seres humanos, a la hora de desarrollar plenamente su intestino y sistema inmunológico, vascular y nervioso”, dice Versalovic. “En otras palabras, ser 100% humano requiere un microbioma intestinal diverso y completamente funcional. No es posible hablar sobre la salud humana hoy sin describir el papel que posee la microbiota intestinal en el mantenimiento y la restauración de la misma”.

 

  • Cómo la vida moderna puede afectar a la microbiota intestinal

En muchas enfermedades, desde trastornos funcionales digestivos y enfermedad inflamatoria intestinal hasta diabetes tipo 2 y obesidad, los científicos encuentran un trastorno de la comunidad microbiana que conduce a una ruptura de la simbiosis huésped-microbio – una condición llamada “disbiosis”. Según Jöel Doré, “hemos cambiado muchas cosas en las últimas generaciones que fueron clave para la asociación mutualista con nuestros microbios. Esto probablemente contribuyó en gran medida al aumento de la prevalencia de enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario, de las que hemos visto un incremento aparentemente descontrolado durante más de 60 años”.

Doré señala que son tres los elementos principales del estilo de vida moderno que tienen un mayor impacto en la simbiosis microbio-humano: la nutrición, la exposición a productos químicos y medicamentos, y las condiciones que rodean al nacimiento. Cuando se trata de nutrición, la investigación muestra que una dieta desequilibrada incluyendo la falta de fibra podría tener efectos perjudiciales para la salud a través del microbioma intestinal. Doré dice: “Después de 100.000 generaciones que obtuvieron más del 60% de su energía de alimentos a base de plantas, a lo largo de 2-3 generaciones lo redujimos al 10%”.

El estilo de vida moderno, incluyendo el aumento del estrés, así como los tratamientos de antibióticos y la quimioterapia, también han demostrado tener un impacto en las bacterias intestinales. La investigación ha confirmado que el microbioma intestinal tiene una influencia en la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro. Los descubrimientos alrededor del eje cerebro-intestino podrían cambiar la forma en que se perciben algunas condiciones (incluyendo autismo, depresión, ansiedad, entre otros).

 

  • La modulación de la microbiota intestinal: la nutrición y los medicamentos como estrategias clave

Una de las principales ideas que surgieron de los proyectos metagenómicos chinos reforzó esta visión, ya que mostró la estrecha relación entre la dieta y la salud. “La dieta es la fuerza principal en la modulación y formación de la microbiota intestinal“, señala el Dr. Liping Zhao, profesor de microbiología en la Universidad Jiao Tong de Shanghai y líder de la Plataforma Metagenómica Funcional en el Centro para Biomedicina de Sistemas de Shanghai.

Los probióticos han sido probados en muchos ensayos clínicos hasta la fecha. Algunos de los beneficios demostrados del uso de probióticos incluyen la prevención de la diarrea inducida por antibióticos y de las enfermedades alérgicas en los primeros años de vida, así como la mejora de algunos síntomas en el síndrome del intestino irritable del adulto y algunas enfermedades hepáticas. Aun así, se requiere más investigación sobre las especies de levaduras y bacterias y las dosis necesarias para modular eficazmente la microbiota intestinal y producir diferentes efectos en la salud.

Comprender y modelar la complejidad del ecosistema intestinal supone un importante desafío que, además, puede ser crítico para el futuro de la asistencia sanitaria. “Los conceptos y las prácticas en nutrición humana cambiarán a medida que comencemos a asociar la ingesta de alimentos con los cambios en el comportamiento de la microbiota intestinal“, predice Versalovic. “En función de las diferencias de los ciclos de vida específicos en la microbiota, tendremos en cuenta la nutrición y los medicamentos de manera diferente en la pediatría y en la medicina para adultos”.

Las nuevas terapias específicas centradas en las bacterias intestinales también están en la agenda global de investigación. Pasar de la ciencia básica a la clínica, sin embargo, no carecerá de ciertos desafíos. “La barrera más grande para la traducción es que la microbiota intestinal es tan compleja que a muchos científicos les está llevando mucho tiempo (incluso años) identificar las señales y “separar el grano de la paja” para llegar a nuevos diagnósticos y terapias que sean las piedras angulares de la medicina metagenómica “, dice Versalovic.

La 6ª edición de la Cumbre Mundial sobre Microbiota Intestinal para la Salud ha tenido lugar en un momento crucial: en vista de los recientes descubrimientos sobre el amplio impacto de la microbiota intestinal en la salud humana, los expertos señalan la necesidad de que los médicos, nutricionistas y otros profesionales de la salud tengan las directrices para la práctica médica. Compartir conocimientos y experiencias, como se hará en esta conferencia, es clave para lograr una mejor comprensión e implementación de las intervenciones para proteger a nuestros socios y amigos bacterianos únicos.

 

Equipo de Investigación y Estudio de la Microbiota Intestinal de TROFODIET-BTD 2017

 

Rafael Labhat
Graduado en Naturopatía y Trofólogo.
Experto en: 
o Naturopatía Funcional con Sales de Schüssler. 
o Homeopatía y Reflexología. 
o Microbiología Láctica Intestinal.
Autor del libro “Como mejorar la salud de tus huesos”, Ediciones Natural, Madrid 2010
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